Caminando por la ciudad, en un fin de semana como todos, el mismo escenario, los mismos personajes (aunque a ninguno recordaba conocer), las mismas perturbaciones de siempre, en fin todo normal. Se apoyó contra un árbol fumando un cigarrillo, para disfrutar desde ahí la robótica vida capital, y a una luna que apenas lograba brillar, aumentando así su delirio de libertad… transcurrieron los minutos y él en aquel lugar sólo se limitaba a mirar y a soñar en la nada.
De repente cuadró su mirada y deslumbró a una muchacha, delgada, con el pelo algo enmarañado con el cual el viento jugaba en cada pasar… nunca la había visto, bueno a nadie de ahí realmente, pues su atención estaba dispersa en un todo. Sin darse cuenta estaba junto a ella, idiotizado sin siquiera poder presentarse; la verdad no hizo falta, ambos empezaron a hablarse sin decirse nada, sólo sus miradas mudas rompían aquel silencio.
Pasaron horas conociéndose de esa forma, gozando enteramente esa dicha… para él ella era su reflejo y su todo, para ella él era su complemento; una situación muy esporádica para ser real en este mundo…
Llegó el amanecer, y aunque la luna parecía brillar más resplandecientemente, era sólo una ilusión causada por su cercana muerte. En ese momento bajaron la mirada y en un coro desdichado pero complacido se dijeron – Hasta nunca, fue maravilloso conocerte y ser tan libre y feliz… se miraron por última vez y él logró decirle – estaré en la tierra de nunca jamás (Neverland); a lo que ella sonrío y dijo – tengo conocidos ahí, salúdalos si los ves, yo viajaré a tierras más lejanas… ambos sonrieron mientras volteaban sus cuerpos y un par de rocíos de sus ojos cayeron al pasto sediento. Caminaron sin regresarse a ver y se perdieron entre los rayos nacientes del sol.
Él vivió en esa tierra, paralelamente, y ella… ella sólo continuó su camino…
Ese momento tan feliz lo eternizaron de la manera más sublime, en un recuerdo…
08-08-09
02H42
De repente cuadró su mirada y deslumbró a una muchacha, delgada, con el pelo algo enmarañado con el cual el viento jugaba en cada pasar… nunca la había visto, bueno a nadie de ahí realmente, pues su atención estaba dispersa en un todo. Sin darse cuenta estaba junto a ella, idiotizado sin siquiera poder presentarse; la verdad no hizo falta, ambos empezaron a hablarse sin decirse nada, sólo sus miradas mudas rompían aquel silencio.
Pasaron horas conociéndose de esa forma, gozando enteramente esa dicha… para él ella era su reflejo y su todo, para ella él era su complemento; una situación muy esporádica para ser real en este mundo…
Llegó el amanecer, y aunque la luna parecía brillar más resplandecientemente, era sólo una ilusión causada por su cercana muerte. En ese momento bajaron la mirada y en un coro desdichado pero complacido se dijeron – Hasta nunca, fue maravilloso conocerte y ser tan libre y feliz… se miraron por última vez y él logró decirle – estaré en la tierra de nunca jamás (Neverland); a lo que ella sonrío y dijo – tengo conocidos ahí, salúdalos si los ves, yo viajaré a tierras más lejanas… ambos sonrieron mientras volteaban sus cuerpos y un par de rocíos de sus ojos cayeron al pasto sediento. Caminaron sin regresarse a ver y se perdieron entre los rayos nacientes del sol.
Él vivió en esa tierra, paralelamente, y ella… ella sólo continuó su camino…
Ese momento tan feliz lo eternizaron de la manera más sublime, en un recuerdo…
08-08-09
02H42
0 alaridos:
Publicar un comentario