PENSAMIENTOS DE UN ANCIANO

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Estaba en su banca sentado, con su radio vieja, como él, tocando aquellas melodías que veneran la tristeza y la soledad, leyendo su infaltable periódico (que ya sólo era por costumbre), informándose de los últimos robos, muertes, chismes, decadencias, en fin todo lo que un “buen periódico informativo” debe contener, desgracias, ajenas a su sentir pero buenas para lucrar.

Ve la tarde pasar, siempre es igual, la gente pasa cerca de su puerta, pero él es un exiliado de la vida, sólo un pedazo de carne más a quien nadie le interesa… de vez en cuando alguien le hace recordar sus momentos gloriosos, cuando disfrutaba todo y nada le parecía cansado, cuando su futuro era su presente, cuando no se molestaba en ver caer el sol, cuando la noche no tenía tanto silencio perturbador… Pero todo eso ahora son sólo memorias, sólo recuerdos que ya nadie mira, incluso a él se le olvida hacerlo; está tan acostumbrado al olvido que olvidar es un buen recuerdo para él.

La melodía de su vieja radio cambia, ahora es un poco más triste, pero sus lágrimas están secas, al igual que su vida.

El sol está cayendo, admira mucho ese momento, su viejo cuerpo se enerva en aquel hecho, es algo bello para él, aunque su pena aumente en la vacía noche…

En su cuarto, con un mechero desgastado, el sonido ya vacío de su vieja radio, sólo puede pensar en el ocaso y en ser como aquel sol, que cansado de su rutinario paisaje, descansa perdiéndose de él y a la vez admira un nuevo horizonte, una nueva vida, una nueva y fugaz melodía…

23-08-09

02H02

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