Están tan distantes, y él siempre la tiene cerca. No sabe si es real o imaginaria, sin embargo podría decir que vive por y para ella… La inventa y reinventa imaginando lo que imagina, suponiendo lo que piensa. Qué más da, todos necesitan un pretexto para vivir y él encontró el suyo.
Se acercaron demasiado y ella tuvo miedo de mirarlo a los ojos, no llegó a conocerlo jamás, le enseñó a morderse los labios y callar lo que siente. Él construyó un barquito de papel para ir a verla, nunca zarpó, se hundió por culpa del rocío…
Han vuelto a estar lejos, ha prometido llegar a ella… ahora, sin su barquito ya no puede cruzar el río. Ella lo espera ansiosamente pero sabe que no llegará, empieza a odiarse por esperarlo, por ser ingenua, por creer en esos cuentos imposibles. Mientras que ese idiota escapa de su realidad y va perdiendo el sentido del camino, ahora está en guerra contra su alrededor y no necesita ningún motivo…
Las verdaderas historias jamás tienen final.
Se acercaron demasiado y ella tuvo miedo de mirarlo a los ojos, no llegó a conocerlo jamás, le enseñó a morderse los labios y callar lo que siente. Él construyó un barquito de papel para ir a verla, nunca zarpó, se hundió por culpa del rocío…
Han vuelto a estar lejos, ha prometido llegar a ella… ahora, sin su barquito ya no puede cruzar el río. Ella lo espera ansiosamente pero sabe que no llegará, empieza a odiarse por esperarlo, por ser ingenua, por creer en esos cuentos imposibles. Mientras que ese idiota escapa de su realidad y va perdiendo el sentido del camino, ahora está en guerra contra su alrededor y no necesita ningún motivo…
Las verdaderas historias jamás tienen final.
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