NEGRA ANDRÓMEDA

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Heme aquí destrozado, recogiendo mis pedazos, barriendo cada célula tuya que aún explota en cada roce de la escoba vieja que conservo. Veme arrodillado ante tu imagen que el viento va llevando hacia un horizonte al cual no pretendo llegar; he amado a mi soledad tanto que hoy ha reclamado su pódium y ha destrozado tu cuerpo que llevaba guardado en el rincón preferido de mi cuerpo, aquél ausente y minúsculo espacio que creí poseerlo. Recuerdos, frágiles recuerdos que me acompañarán por la eternidad por más que mi terquedad se empeñe en olvidarlos, permanecerán tan lúcidos y fuertes como toda culpa por haber creado un juego tan sutil como la muerte. Hoy flotas conmigo, te ahogas conmigo y mis más amargos deseos de degollar tu delicado cuello, aquel que mordí sediento de placer, aquel que me engulló en un mundo tan oscuro como la luz falsa que profesaba llevar.

Sí, nos volveremos a encontrar tantas veces queramos, tantas veces el deseo fulminante nos haga fundir nuevamente en cuerpos distintos y moriremos tan infelices como aquel pájaro que encontró su libertad en una jaula.

Bébeme, llórame, derrama la sangre que yo, con una sonrisa, doné a la clínica de la ilusión. Llórame todas las noches que son más cortas que los días que yo me he perdido en los caminos escabrosos de la desdicha. Siempre has sido más joven que yo, la edad no importa, sólo has sido más aventurera que yo, eso es todo. He preparado nuestro baño de lava, ven y húndete conmigo, no perdemos más que las ganas de amar a una cadena que cada vez crece, que cada vez está más fuera de nuestro control.

Te amo y sólo quiero que me odies tanto como yo. Destrúyeme una vez más, tengo  tu bóveda lista con tus nombres tallados claramente.


18-05-2013
05h00

NO SUERTE

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Esta vez las lágrimas se convierten en gozo, en una sonrisa que destella la hipocresía de la vida; igual me siento contento, me siento tan feliz como cuando solté tus manos para no volver a decirte que te amaba, como cuando me encadené a un nuevo círculo vicioso de probar y escupir mi suerte al no ser digno de la “fortuna”.

La peor miseria es  no saber si el elixir que probé, era un veneno disfrazado de ambrosía, la peor miseria es seguirte inventando mientras el sida me guiña el ojo en cada ruleta rusa… el peor vacío es hacer dietas sexuales abstinentes de sentimiento, quedándome vacío de un esperma que urge prolongarme a través de una nueva existencia, pero en fin, un cuerpo no llega a comprender en toda una vida la necesidad del infinito; lamentablemente estoy pegado a él, lamentablemente aún sigo delirando con mis sueños mientras la realidad me vuelve viejo…



02H00
15-03-2013

SONRISAS SINCERAS DE UN PAYASO SIN CARETA

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Ya hace algún tiempo que no te dedico algo, hace tiempo que mi boca ha acertado al llamar otros nombres, la mayoría de ellos efímeros al igual que “mis buenas intenciones” con las dichosas,  otros no tanto, tomando en cuenta que son sólo producto de una ilusión o un ideal deseo. Los recuerdos son imperecederos, esos siempre permanecen vivos y siempre será así; la única diferencia es que ya no vivo sumergido en ellos; aprendí a quererlos tal como son, momentos de un pasado…

Cada uno eligió su camino, en algún punto de él coincidimos en muchos deseos y más, pero no lo suficiente como para construir un infierno más frío del que vivimos, pero en fin, te quise, me quisiste, a lo mejor eso fue lo más sincero que pudimos conseguir, a lo mejor ese fue el premio máximo que obtuvimos. Hoy hay un nuevo amanecer, como tantos que pasaron, pero la diferencia es que hoy no permitimos que el pasado sea nuestro verdugo, el presente lo estamos pintando y el futuro, el futuro es un mágico cuadro que va cambiando según nos convenga, al menos yo lo miro así.

Hoy me alberga una alegría extraña, no sé si es por ti, prefiero exaltar mi egoísmo y orgullo y decir que es por mí, a pesar que tú juegas cierto papel secundario en ella. Hoy puedo escribirte libremente, sin ataduras sentimentales, sin maricadas de intenciones incidentales o secundarias, puedo escribirte siendo tan yo como nunca lo he sido, y podría hablarte de la misma manera, y espero que la próxima vez que nos encontremos y creemos algún pretexto para sentarnos a conversar bebiendo un vino, cerveza, café o cualquier cosa, o simplemente inhalando el sólo aire que nos es gratis, tú puedas ser así de libre, así de espontanea; sería un envidiable momento, envidiable por un pasado, necesario por el presente y normal por un futuro virgen, infinito como nosotros.




31-12-2012
5H40