ESTADO DE ANIMACIÓN (un adieu…)

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El tiempo pasa y él se encuentra siempre en el mismo lugar, sus esperanzas se van junto con el viento, cada pequeño anhelo que aún guardaba en su vacía espera se va perdiendo con el tiempo… no lo entiende mucho, aún conserva una brizna de aquella ocasión que sus fantasías se vieron por un momento reales pero quizá entonces fue tan fuerte la realidad que no tuvo tiempo de disfrutarla o a lo mejor se dio cuenta, dolorosamente, que la prefiere dentro de sus sueños y que una vida junto a su aroma sería poco fantasioso que prefiere apegarse a sus sombras, aquellas que lo han inspirado tanto y que tanto se ha acostumbrado. No entiende que le pasó, será que al sentir el rose de sus inocentes labios de fuego, al sentir su esencia tan cerca, casi como en sus sueños, su mente simplemente se desconectó y luego sólo pudo disfrutar de la escena por medio de recordarla; será que la distancia lo cautivo tanto que ahora prefiere seguir así, es más, preferiría alejarse sin decir nada, pero algo de ese momento lo llama a ver su rostro una vez más y porque no, a sentirla, impregnarse de su aroma, y darle la espalda y sin más que decir, alejarse de su fantasía, con pasos lentos pero seguros, sin mirar atrás, y al ritmo de sus pies, ir olvidando todo lo vivido, lo soñado y lo que fue real.

Ahora sólo planea eso, le cuesta pensar que lo va a hacer, pero también sabe que su fantasía terminó en el leve espacio que rozó la realidad, quizá esa sea su mejor justificación, eso ya no importa, así como no importa lo que piense en este momento ni lo que realmente haga en el futuro ya que para entonces estarán tan distantes como ahora, que sus momentos juntos, serán no más que un pequeño recuerdo de utopías olvidadas.

11-01-2010

01H45

precaución

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Si planea viajar con las dos patas, píenselo dos veces. Experiencia personal, pero le puede ayudar. ¿Qué motivos? Aquí hay un par:

Encontrarse en una lejana y desolada montaña con un trío de monos puede ser desagradable. Mientras caminaba, esos peludos lo hacían de manera paralela por los árboles, digamos que hablaban como para que yo les escuchara, y sus sonidos fuertes pueden perturbar la mente. Ya no quería su compañía y se me vino a la mente la peor de las ideas, lanzarles un palo y una piedra para que se larguen, pero, como alguna vez le dije a mi pequeño hermano, cuando alguien te remeda es porque no sabe qué decir, entonces estos animales que no hablan, imitaron lo que hacía lanzando ramitas secas y semillas. Bueno patitas, aunque con mucho dolor, y con los hombros que están por reventar de tanto peso, ¡a correr! No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando paré ya no estaban cerca. Es triste estar en la cúspide de la cadena alimenticia y sentir temor de unos hombrecitos con piojos y cola.

Soy un animal sedentario, y las veces que hago algo de actividad física es para desfogar la ira retenida, pero cuando caminas diez horas continuas es diferente, al principio parece divertido, miras el paisaje, la mente vuela, las conclusiones llegan con nitidez, pero el tiempo sigue pasando y tienes hambre y sed, el cuerpo se empieza a fatigar y la mochila pesa el doble, entonces comes, te hidratas y descansas, sigues caminando un tanto más y luego ya no piensas, sólo respiras y miras el camino, lo que te impulsa a viajar deja de importar con cada paso, los hombros ya no aguantan más, las piernas ya dejaron de doler y se mueven como el segundero del reloj. Por último una débil preocupación se vuelve fuerte, el sol se esconde y tienes ampollas en toda la planta del pie, revisas la mochila y desechas lo que algún rato se podrá reponer, esperas ansioso encontrar a alguien que te diga que ese es el camino correcto y que ya estás cerca, quieres encontrar un lugar seguro y dormir, pero piensas que al despertar caminarás media hora y llegarás, y con esa idea caminas dos horas más hasta que llegas, hiciste algo que parecía poco posible.

Te ayuda a conocerte, y es lo peor, duele saber quién y qué eres. Pues bien, mi viaje era de aventura y de conocer otras personas, pero un sms puede alterar todo, uno que llegó cuando ya no había forma de dar marcha atrás ni forma de responder, pero te perturba el contenido de ese mensaje, te pone de mal humor, no sabes qué despreciar más, si haber recibido el mensaje o el haber decidido viajar. Te confundes y encuentras una “solución”, dejar a tu grupo y a tu guía y caminar sólo, llegar más rápido, con la esperanza de que esa persona del sms aún esté cerca y que la puedas encontrar, pero expones tu vida sin ninguna certeza, y al final no importa si hice bien o hice mal, porque con cualquier opción iba a estar como ahora, peor.