SONRISAS SINCERAS DE UN PAYASO SIN CARETA

|



Ya hace algún tiempo que no te dedico algo, hace tiempo que mi boca ha acertado al llamar otros nombres, la mayoría de ellos efímeros al igual que “mis buenas intenciones” con las dichosas,  otros no tanto, tomando en cuenta que son sólo producto de una ilusión o un ideal deseo. Los recuerdos son imperecederos, esos siempre permanecen vivos y siempre será así; la única diferencia es que ya no vivo sumergido en ellos; aprendí a quererlos tal como son, momentos de un pasado…

Cada uno eligió su camino, en algún punto de él coincidimos en muchos deseos y más, pero no lo suficiente como para construir un infierno más frío del que vivimos, pero en fin, te quise, me quisiste, a lo mejor eso fue lo más sincero que pudimos conseguir, a lo mejor ese fue el premio máximo que obtuvimos. Hoy hay un nuevo amanecer, como tantos que pasaron, pero la diferencia es que hoy no permitimos que el pasado sea nuestro verdugo, el presente lo estamos pintando y el futuro, el futuro es un mágico cuadro que va cambiando según nos convenga, al menos yo lo miro así.

Hoy me alberga una alegría extraña, no sé si es por ti, prefiero exaltar mi egoísmo y orgullo y decir que es por mí, a pesar que tú juegas cierto papel secundario en ella. Hoy puedo escribirte libremente, sin ataduras sentimentales, sin maricadas de intenciones incidentales o secundarias, puedo escribirte siendo tan yo como nunca lo he sido, y podría hablarte de la misma manera, y espero que la próxima vez que nos encontremos y creemos algún pretexto para sentarnos a conversar bebiendo un vino, cerveza, café o cualquier cosa, o simplemente inhalando el sólo aire que nos es gratis, tú puedas ser así de libre, así de espontanea; sería un envidiable momento, envidiable por un pasado, necesario por el presente y normal por un futuro virgen, infinito como nosotros.




31-12-2012
5H40

0 alaridos:

Publicar un comentario